No tengo interés en salvar a nadie; no quiero reparar nada.
La gente no está rota, están astillados y no les va a pasar nada.
Las cracks en ambas paredes nos dejan ver la luz dentro, o algo así decía Margo.
Nunca puedo salvar a la gente de los precipicios porque soy bien pendeja y brinco adentro con ellos.
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