La torre y yo nos entendemos
como dos viejos amigos.
A veces se hace mi sombra,
va a todas partes conmigo.
Se me trepa a la nariz
y me la muerde
y la quiebra con sus dientes finos.
De vez en cuando me toma
los dedos mientras escribo.
Es raro y simple. Parece
a veces arrepentida.
Cuando soy santo me pongo
a murmurarle al oído
y la mareo y me desquito.
Pero después de todo
somos amigos.
Nunca me había puesto a pensar en cómo llegué a La Torre Oscura.
Creo que fue gracias al Ka que logré completar la saga en libros físicos.
Ahora si me disculpan, iré a sumar a ver si los precios de mis libros suman 1900 o 1999 o algo.
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