lunes, 26 de noviembre de 2012

La torre y yo.



La torre y yo nos entendemos

como dos viejos amigos.

A veces se hace mi sombra,

va a todas partes conmigo.

Se me trepa a la nariz

y me la muerde

y la quiebra con sus dientes finos.




De vez en cuando me toma

los dedos mientras escribo.

Es raro y simple. Parece

a veces arrepentida.




Cuando soy santo me pongo

a murmurarle al oído

y la mareo y me desquito.

Pero después de todo

somos amigos.




Nunca me había puesto a pensar en cómo llegué a La Torre Oscura.

Creo que fue gracias al Ka que logré completar la saga en libros físicos.


Ahora si me disculpan, iré a sumar a ver si los precios de mis libros suman 1900 o 1999 o algo.

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